28/3/18

¿Qué es Samadhi o Iluminación? por Fernando Garzón


"Si una persona puede mantener su concentración en el mismo punto durante 12 segundos, ha adquirido la capacidad de la concentración. Si es capaz de mantener la concentración durante 12 veces más (o sea 144 segundos) adquiere la capacidad de la meditación. Y cuando consigue mantener la concentración durante 12 veces más (o sea 28 minutos con 48 segundos) adquiere la capacidad del samādhi."

Sivananda, Concentración y meditación
(Sutras de Patanjali. cap III )



Cuando uno acude a su buscador de Internet y teclea samādhi, además de algún centro de masaje  llamado así, seguramente lo que aparezca sea la definición de "La enciclopedia libre":

       "Es el estado de conciencia que se alcanza, cuando durante la meditación, la persona siente que se está fundiendo con el universo, (...). En varias tradiciones religiosas y místicas del Este de Asia, (...) el samādhi es un estado de conciencia, de meditación, contemplación o recogimiento en el que se siente alcanzar la unidad con lo divino (el Diccionario de la Real Academia Española define lo divino como el «ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo»)."

Con la primera parte de esta definición no estoy muy de acuerdo, ya que trata la meditación como algo muy genérico y no especifica qué tipo o qué es meditación. Por otro lado, si uno "se está fundiendo" parece lógico pensar que ese Uno (el samadhi) todavía no se ha alcanzado. La segunda parte, aún diciendo prácticamente lo mismo, parece más completa al hablar de diversas posibilidades (estados) por los que se puede alcanzar, aunque nuevamente, habla del proceso ("se siente alcanzar") y no de estar en samadhi.
(Lo que viene a continuación en la enciclopedia, "El samadhi en el yoga", sinceramente recomiendo no dedicarle más que un vistazo rápido, ya que decir que el Hatha-Yoga" no tiene como objeto directo alcanzar el samadhi", como practicante e instructor no lo comparto en absoluto.) 

Para exponer mis impresiones sobre samadhi,  rescataré una palabra de la descripción anterior: "Conciencia". Conciencia se define en términos generales, como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo, de sus actos y de su entorno. Según la RAE, es el "conocimiento claro y reflexivo de la realidad". Ciertamente, poseer un conocimiento claro y completo de todo cuanto me rodea, ¡debe ser lo más! 

Si nos detenemos brevemente en esta explicación, para haber conseguido esto (conciencia plena), habremos logrado sobrepasar la maya ilusoria entretejida por siglos de culturas predominantes. Conoceríamos la verdad absoluta de todo, y al poseer ese conocimiento claro, desaparecerían las dualidades, no habría opuestos, si no un solo saber. Mi mente sería una sola con el todo. El Yo sería uno. Y al comprender todas las cosas de esta manera, veríamos el suceder de los acontecimientos pasados, presentes o futuros sin dificultad, hasta el punto de no sentir el tiempo ni el espacio (cesaría el devenir de los ciclos o reencarnaciones, si las hubiera). Y en definitiva, a voluntad, alcanzaríamos un estado que hoy por hoy a muchos de nosotros se nos queda grande, pero que estoy seguro que todos hemos sentido en pequeños momentos. Samadhi.

Como escribí en "Tú ya sabes meditar", la meditación es mucho más que sentarse en la postura del loto invocando el "Om". La meditación no tiene el copyright de la iluminación si no que la iluminación es algo que ya sucede cada día. Sucede a cada paso que damos, y nuestro cuerpo experimenta esa unión con el todo (con lo divino) con cada inspiración, con cada alimento que ingerimos, pero también, con cada actividad creativa que nos ilusione y atraiga. 

Decía Picasso:



"Trabaja tu tiempo, tu salud, tu ocio, tu curiosidad, y la iluminación aparecerá clara ante ti."


La mente, con su paquete de programas y con la "maya" que se le ha puesto delante al nacer, es la que sabotea la pureza del Ser, la inocencia del niño. Hace que se llegue a perder tanto el norte que nos veamos abocados a la enfermedad, que es el sufrimiento, y de ahí, a la liberación, en vida, o a través de la muerte.

Al igual que todos los senderos conducen a la cima de la montaña, todos los practicantes, desde sus diferentes sendas y estilos del Yoga, se encaminan hacia la auto realización. Solo cambian aspectos como el enfoque, los procedimientos o las técnicas que aprender y sobre cómo llegar a dominarlas.

El término (sánscrito) samādhi proviene de la unión de sam o samiak: ‘completo, unido’ y ādhi: ‘absorción (mental)’. Completa-mente, podría ser una definición, iluminación, conexión... Sea cual fuere el término elegido, durante milenios las culturas han desarrollado sistemas de práctica y estudio para llegar a él. Cada uno lo podrá llamar de una manera, pero en el fondo todas buscan y pretenden lo mismo: la liberación. Por consiguiente, no hay un estilo o senda mejor que otra, solo hay conocimiento.


Instructor certificado de Hatha-Yoga




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