30/4/14

¿SABEMOS PEDIR?

“Saber Pedir” de forma eficiente, es una asignatura pendiente para muchos de nosotros. Desde el momento en que nacemos, lloramos a todo trapo para pedirle al mundo que solvente nuestras necesidades. Lloramos por que tenemos frio o por que tenemos hambre, lloramos cuando tenemos sueño y lloramos si algo nos molesta. Lloramos estemos donde estemos, con la plena confianza de que alguien atenderá aquello que nos crea mal estar, tanto fisiológico como emocional.
Con los años, adquirimos nuevas y variadas formas de pedir y tratar de conseguir, ya no solo lo que necesitamos, si no lo que nos proponemos. Ya no se trata únicamente  de saciar nuestra sed o de calmar nuestro frio, ahora también nos proponemos lograr ese juguete que vemos en la tienda, esas llaves tan chulas o el móvil reluciente y divertido de mamá.

En la Naturaleza sucede algo muy similar. Los cachorros y los pollos también piden. Se lanzan, muerden e incluso echan del nido a otros para lograr aquello que supondrá su supervivencia. Un animal doméstico, un gato por ejemplo, aprende a darle la tabarra a su dueño o a perseguirle por toda la casa para conseguir saciar su hambre o sentir su afecto.  

Coach Fernando GarzónY algunas plantas han evolucionado de tal forma que los insectos les hagan el “trabajo sucio”. Mediante unas flores alucinantes, consiguen "pedirles” que se posen para libar su néctar y de esa forma, se impregnen de polen para polinizar otras flores. 
Es la forma que tiene la Naturaleza de decir:

“ya que vuelas de un lado a otro y que vienes a tocarme los pistilos... ¿Te importaría llevarte esto?”  


El hecho es que lo consiguen y todos tan contentos.

"¿Sabemos los humanos pedir eficientemente?"

La respuesta es que a medida que vamos creciendo adquirimos más y más pequeños programas que nos recortan las posibilidades de conseguir aquello que queremos o necesitamos. Nos inculcan una y otra vez mensajes como: “No grites en público”, “No se llora”, “Ya eres mayor”, “No te lo has ganado”, “Cómo vas a conseguir tu eso”, “La vida es dura”, “A tu edad no tenía esto o lo otro”, “Se fuerte”… Y un sin fin de mensajes que sin darnos cuenta nos llevan un día a una rutina de sota, caballo y rey, hasta que explotamos.

Como decimos aspiramos a obtener algunas cosas, otras, son necesidades básicas y esenciales. TODOS necesitamos por ejemplo que nos quieran y que nos abracen, pero:

¿Sabemos pedir un abrazo cuando lo necesitamos?, ¿Sabemos pedir apoyo a alguien? …

Volviendo atrás en el tiempo, volviendo a nuestra lactancia, cuando llorábamos para saciar una necesidad, uno no sabía a quien le estaba pidiendo ayuda, simplemente la pedía y un pecho gigante con rica leche venía y te saciaba. La primera lección de esto es que cuando vayas a pedir algo, asegúrate que sea una necesidad real o un simple capricho. Si es una necesidad estas en todo tu derecho de Pedir, ya que en esta vida,

“Si estuviéramos servidos, no necesitaríamos vivir en Sociedad”

Pero si es un capricho, plantéate primero si no puedes alcanzarlo por ti mismo.

Coach Fernando GarzónEn segundo lugar, leemos otra premisa importante. Si tengo una necesidad y le lloro con todas mis fuerzas al cartero por ejemplo, por mucho que el cartero me comprenda, por mucho que quiera ayudarme y por mucho amor que me pueda proporcionar, jamás me podrá dar leche, por que él trae cartas!!
De ahí un refrán de cosecha propia que dice:
“No le pidas leche al cartero, si no al lechero.”

Ahora bien, hemos adquirido tantos y tan variados programas que unos se solapan con otros y otros con los otros de los otros, con lo que el resultado es que hay ocasiones en que cuando quiero algo, simplemente: no digo nada. Y diciendo “nada”, no pidiendo las cosas, esperamos obtener aquello que necesito. Unas veces será por que..

Nos han educastrado para no molestar y estar calladitos”

Coach Fernando Gazón IraOtras porque nos hemos criado en un entorno en el que los roles estaban invertidos, o simplemente porque nos han hecho creer que el mundo gira a nuestro alrededor. Las causas pueden ser varias, pero el resultado suele ser el mismo: Ira e  Impotencia a niveles desproporcionados, incrementado además por el hecho de no saber que le has hecho al mundo para que no te dé lo que necesitas.

Esto suele generar fuertes discusiones familiares, conflictos laborales, rupturas o separaciones de pareja, incidentes políticos y  todo tipo de batallas desde que el mundo es mundo.

 “Lo que no se dice, no se sabe”

Estas son algunas pinceladas de una persona que con el paso de los años, ha podido constatar que dan buenos resultado para llevar un vida más sana y equilibrada.


Me gustaría que este texto se complemente con vuestro comentario, de esta forma y entre todos, logramos generar y difundir un conocimiento creativo y constructivo para el mundo. Si no os permitiera no dudéis en contactar conmigo. (Ver: "TODOS SOMOS MAESTROS")


Coach Personal y Piloto de mi Vida

1 comentario:

  1. me ha gustado mucho lo que expones, como me pides complementarlo, creo que muchas veces para conseguir lo que deseamos y no nos atrevemos a pedirlo de frente, hacemos rodeos de todo tipo.
    Hay muchas formas, desde agredir a hacernos los indiferentes o conseguir admiración, pero me centraré en uno que me es demasiado conocido, pues lo he utilizado demasiadas veces y solo hace poco he descubierto hasta que punto era y es manipular.
    Me refiero a cuidar, hacer favores, hacerte cargo de las necesidades y problemas de otra persona, incapaz de hacerte cargo de ti mismo, con la esperanza de que, finalmente, ella te devuelva a ti, lo que no te atreves a pedirle honestamente...
    y así nos va...

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