3/2/16

¿Sabemos Ahorrar? 2/3 Conseguir

Segunda parte de "¿Sabemos Ahorrar" de pedir al conseguir" un relato personal y divertido sobre educación financiera.




De pequeño tuve un cerdito de plástico, de esos típicos con un tapón por debajo. Pues, yo por más dinero que metiera, ¡aquello misteriosamente nunca se llenaba!

Visto aquel fracaso del sistema, no sería hasta el año 2003 cuando decidí hacer mi primera hucha de mayor, una de verdad. Con una lata de Guinness

Allí metía todas las monedas de céntimo que caían en mis manos y que tanta manía les tenía. Si os digo que tardé fácilmente más de cinco años en llenar aquella lata, no exagero. Eso sí, aquel día estaba ilusionadísimo: 

“He llenado la lata!, He llenado la lata!”

Le decía a mis amigos, a mi madre, a mis compañeros del trabajo… Con toda mi ilusión, fui al banco y al cambio, me dieron exactamente: 16€ con 38 céntimos.. 

¿Pero y esto que es? Cinco años de esfuerzo y dedicación de odiar moneditas de céntimos para esto? Nunca máix! 

Qué barbaridad y qué esfuerzo más inútil me pareció. Pero como todo en esta vida nos sirve para aprender algo, pues yo aprendí clarísimamente que lo que tenía que hacer si quería tener mejores resultados, era: “cogerle manía a otra moneda de más valor” claro está! 

Así que un buen día, de paseo por el pueblecito de Chinchón, decidí comprarme un cerdito de toda la vida: de barro, con su ranura superior y sus orejitas caídas y cogerle manía a otra moneda mayor, a las de 50!

Y así estuve durante bastante tiempo. Tras aprender más sobre la sinceridad con uno mismo y esas cosas, me di cuenta que con aquellas monedas de 50cts. estaba claro que me volvería a suceder lo mismo y que estaría haciendo un esfuerzo muy grande para obtener un resultado relativamente pequeño. Así que decidí tirar la casa por la ventana afrontando ciertas creencias limitantes que tenía hacia el dinero, y comencé a meter monedas de 2€! De 2 eurazos..wow.

Esta vez sin tomarles manía, más bien con alegría e ilusión, sabiendo que mi esfuerzo daría unos frutos considerables cuando el cerdito estuviera a reventar y le pegase el martillazo de su vida. Y es que dicen que “A todo cerdo le llega su San Martín” ¿no? Pues iba a ver el mío! 

Lo que algunos ya os habréis percatado es de que desde el primer momento me faltó responder a la pregunta fundamental y la más importante de todas seguramente para todo esto: 

¿Para qué llenar un cerdito de monedas? 

¿Para qué quiero ahorrar una cantidad considerable de dinero que me va a requerir de un esfuerzo y  tiempo considerable?

Pues bien, esta pregunta tan sencilla y que tal vez que debió ser la primera de todas, no ha resultado nada sencilla de abordar como habrás visto por lo que me ha llevado terminar la tercera y última parte.. (más de un año).



1 comentario:

  1. Anónimo3/2/16 21:26

    Hace poco un amigo me dijo q los ahorros le daba una falsa sensación de seguridad. Ahí lo dejo...

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