10/4/18

Yoga Familia una extraescolar muy recomendable por 8 razones.

Hoy en día nuestra actividad semanal, y en ocasiones la del fin de semana también, resulta frenética. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, todo parece programado casi al minuto. Levantarse, ducharse, vestir a los niños, coche, ir al cole, al trabajo.. Uno se sabe ya ¡hasta los ritmos de los semáforos!


Este ritmo de vida moderno lo vamos aprendiendo ya desde muy pequeños. Y de esta forma, nuestro día a día se va estructurando permitiéndonos "ordenar" nuestras necesidades, deberes y obligaciones. Esto nos da seguridad y automatiza las tareas facilitando nuestro extenso programa diario. 

Entre estas tareas y actividades, las extraescolares han tenido una evolución en los últimos años, en variedad y contenido, sensacionales: robótica, teatro, música, baile, natación, inglés...

¿Por qué Yoga Familia es entonces una extraescolar diferente?

Como instructor de Hatha Yoga y monitor de Yoga Familia, voy a daros 8 razones por los que, en mi opinión y experiencia, es una extraescolar que merece la pena incluir en nuestra agenda.

1. Es un tiempo para vosotros. Desde el momento en que se inicia la actividad, hasta que finaliza, es un momento dedicado por y para la familia.

2. Es un espacio para compartir y aprender juntos. Al principio, cuando llegan los papas y las mamas a clase, creen que  vienen simplemente acompañando a su hijo o hija, pero pronto descubren que esta actividad también es para ellos, para que jueguen y se diviertan con otros padres y otros niños aprendiendo Yoga.

3. Refuerza lazos familiares. Compartir experiencias siempre nos une. Reirnos juntos, une. Pasarlo bien juntos, une. Y el afecto mutuo, por supuesto, une. Por ello en Yoga Familia se incluyen técnicas y juegos que promuevan todas estas situaciones que enriquecen los lazos familiares.

4. Nos reconecta con nuestro niño interior. Nuestro hijo/a hacen de espejo viviente de nosotros mismos cuando eramos pequeños. Por medio de los juegos y propuestas, los papas y mamas pueden tener una visión clara de cómo hemos cambiado, no solo físicamente, si no en alegría, imaginación, comportamiento... Todo ello hace que dentro de este espacio familiar, seguro emocionalmente, los papas tengan la posibilidad de hacer o sentirse como el niño que una vez fueron.

5. Refuerza la seguridad y autoestima de adultos y pequeños. Yoga Familia fomenta un espacio de comunicación respetuoso y abierto. Durante la actividad se invita a escuchar y a compartir (física o verbalmente) desde el respeto y la aceptación, lo que permite que nos sintamos parte importante del grupo, al igual que lo es el resto. Mi palabra es escuchada, al igual que yo escucho. Lo que permite un sistema de educación lineal donde aprendemos cuál es el espacio que ocupo en la clase (¿quién soy yo aquí?).

6. Previene el bulling y reduce los niveles de agresividad. Uno de los objetivos importantes en el ejercicio del ocio tiempo libre es poder detectar y buscar soluciones a situaciones como el bulling (hacer el vacío, de forma premeditada y/o sistemática,  por medio de acciones que violenten a una persona o personas) o la violencia (tanto física, verbal o emocional). Por ello se busca fomentar valores como el respeto, la empatía, el amor y el afecto, así como formas de canalizar la rabia, la ira o el enfado para reducir la agresividad.

7. Fomenta el conocimiento dinámico del cuerpo, la coordinación y el equilibrio. Sin duda alguna, el Yoga es una actividad que parece milagrosa en este sentido, ya que basándose en posturas de extensión, torsión o equilibrio, tanto niños como adultos potencian el descubrimiento o redescubrimiento de sus capacidades físicas y mentales de forma satisfactoria.

8. Aprendemos a relajarnos juntos. Yoga persigue la Unión, refiriéndose a la unidad de los opuestos. Por ello, además de actividad, juego y diversión, se fomenta la tranquilidad, el reposo y la relajación. Para ello, los papas y mamas juegan un papel fundamental a la hora de que nuestros hijos se relajen (que es el propósito inicial de mucho padres y madres). Para ello comenzamos resaltando durante las clases, algo que ya hemos mencionado anteriormente, y es que "los hijos son un reflejo de nosotros mismos" y ahí es donde centraremos nuestra atención para lograr cambios.


No hay una edad mínima para practicar Yoga Familia. Podemos encontrar clases desde prenatal, a bebes, infancia o incluso adolescencia. El profesor adaptará la práctica y objetivos en función de las capacidades y necesidades del grupo. 

Como monitor dedicado de forma plena a esta práctica, habría muchos puntos buenos que seguir mencionando sobre Yoga Familia. Pero me gustaría resaltar especialmente uno, y es que se trata de una de las pocas actividades extraescolares que conozco compartida, y participativa, entre  padres e hijos. Por eso lo primero que siempre hago cuando iniciamos un grupo de Yoga Familia es darles mi más sincera enhorabuena por mostrar su predisposición a participar y compartir un tiempo de ocio y aprendizaje con sus hijos más allá de las rutinas y actividades de casa. 

No hay mejor regalo para un niño, que pasar tiempo efectivo con sus padres. Por todo ello, Yoga Familia es sin duda una actividad muy recomendable.


Instructor de Hatha Yoga y Yoga Familia




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